Funcional
Agrupa por especialidad: producción, comercial, administración. Cada persona depende de alguien de su misma disciplina. Es el más común y el que trae cargado el generador.
Cuándo: una sola línea de negocio y un único mercado.
HERRAMIENTA GRATUITA
Escribe la estructura de tu empresa y llévate el organigrama en PNG o SVG. Sin plantillas de Word, sin cuentas y sin que los nombres de tu plantilla salgan del navegador.
Escribe la estructura con sangría —cada dos espacios es un nivel— y el organigrama se dibuja solo mientras escribes.
Un cargo o departamento por línea. Sangra con dos espacios (o un tabulador) para colgarlo del de arriba.
Escribe al menos una línea para ver el organigrama.
Se dibuja en tu navegador. Lo que escribes no se envía a ningún servidor ni se guarda.
Los manuales listan ocho o diez. En una empresa española de menos de doscientas personas casi siempre es uno de estos cuatro, y la diferencia está en el criterio con el que se agrupa a la gente.
Agrupa por especialidad: producción, comercial, administración. Cada persona depende de alguien de su misma disciplina. Es el más común y el que trae cargado el generador.
Cuándo: una sola línea de negocio y un único mercado.
Agrupa por producto, por zona geográfica o por tipo de cliente. Cada división repite dentro sus propias funciones y responde de su cuenta de resultados.
Cuándo: varias líneas o varios territorios con clientes distintos.
Doble dependencia: cada persona responde a su jefe funcional y al responsable del proyecto en el que está. Se dibuja con líneas discontinuas hacia el segundo.
Cuándo: se trabaja por proyectos con equipos que se recomponen.
Dos niveles: dirección y todo lo demás. No es desorden, es una decisión: se renuncia a los mandos intermedios a cambio de rapidez en la decisión.
Cuándo: equipos pequeños o empresas jóvenes.
Primero la dirección, después las áreas que dependen de ella, después las unidades de cada área. Si intentas colocar los puestos antes de tener claras las áreas, el dibujo se te va a torcer.
Un organigrama con nombres caduca con la primera baja. Escribe el cargo y, si acaso, el nombre debajo. Así sobrevive a la rotación y sirve para explicar la empresa a alguien que entra.
Más allá deja de leerse de un vistazo, que es lo único que tiene que hacer. Cuando no cabe, haz uno general y uno por área en lugar de apretar todo en la misma hoja.
El organigrama que nadie actualiza miente a los seis meses, y es peor que no tenerlo. Si ya llevas la plantilla en un software de RRHH, lo suyo es que salga de ahí y no de un archivo suelto.
Es el esquema que representa una empresa agrupando a las personas por la función que hacen —producción, comercial, administración— en lugar de por producto, por zona o por proyecto. Cada caja es un departamento o un cargo, y las líneas indican de quién depende cada uno. Es el modelo más extendido en pymes porque cada especialista queda bajo un responsable de su misma disciplina.
El estructural dibuja los órganos de la empresa y las líneas de mando: quién manda sobre quién. El funcional añade qué hace cada uno, agrupando por especialidad. En la práctica el estructural responde a «cómo estamos organizados» y el funcional a «quién se encarga de qué». Muchas empresas usan el mismo dibujo para las dos cosas, poniendo el nombre de la función dentro de cada caja.
Tiene forma de árbol: una caja arriba con la dirección, debajo una fila con las funciones principales y, colgando de cada una, las unidades que la componen. Se lee de arriba abajo y cada nivel de sangría del generador equivale a un nivel del árbol. Con más de cuatro niveles conviene partirlo en varios organigramas, uno por área, porque deja de leerse de un vistazo.
Empieza por la dirección y baja un nivel cada vez: primero las áreas que dependen de ella, después las unidades de cada área y, si hace falta, los puestos. Escribe un cargo por línea en el cuadro de arriba y sangra dos espacios por cada nivel; el dibujo se actualiza al teclear. Cuando esté, descárgalo en PNG para pegarlo en una presentación o en SVG si lo vas a retocar en un editor vectorial.
No. El organigrama se calcula y se dibuja en tu propio navegador con JavaScript: ni los nombres de los departamentos ni los de las personas salen de tu equipo, no se envían a ningún servidor y no se almacenan. Al cerrar la pestaña desaparece, así que descarga el archivo antes de salir.
En LapsoWork el organigrama sale de la plantilla real: altas, bajas y cambios de departamento se reflejan solos. Además lleva el control horario, las vacaciones y las nóminas de tu pyme.
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